
La Plantà
El montaje. En una sola noche —la del 15 de marzo en Gandia— cada comisión levanta su falla. Al amanecer del 16, la ciudad entera amanece con sus monumentos ya en pie.
La fiesta, explicada
Durante cinco días de marzo, Gandia levanta en sus calles enormes esculturas de cartón, madera y corcho —las fallas— para admirarlas, celebrarlas… y quemarlas todas la última noche. Es arte que nace sabiendo que va a arder. Si nunca has vivido unas Fallas, esta es tu puerta de entrada.
El monumento
Cada falla es un monumento efímero: una escena de varios metros formada por figuras llamadas ninots. Con humor e ironía, retratan a personajes y hechos del último año. Un año entero de trabajo de artistas falleros que se resuelve en una sola noche.
La noche del 19 de marzo, San José, se les prende fuego en la cremà. No es destrucción: es el cierre del ciclo. Lo viejo arde para dejar sitio a lo nuevo. Solo un ninot se salva cada año —el ninot indultat, indultado por votación popular— y se guarda en el Museu Faller.

Del principio al fuego

El montaje. En una sola noche —la del 15 de marzo en Gandia— cada comisión levanta su falla. Al amanecer del 16, la ciudad entera amanece con sus monumentos ya en pie.

El ritmo. Cada día a las 14:00 la pólvora truena en un crescendo que se siente en el pecho. No se mira: se escucha y se siente. El corazón de la fiesta a plena luz del día.

El fuego. La última noche todo arde. Primero las fallas infantiles (21:00), luego las mayores (desde las 23:00). El final catártico: un año de arte devuelto a las llamas.
Desde 2016
La UNESCO reconoce las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Desde 2023
Las Fallas de Gandia obtienen la distinción nacional en septiembre de 2023.